El guaraní que pintó la Virgen en 1618 ¡en Posadas!

Un guaraní de nombre JM Habiyú pidió al padre Berger ponerle colores a la imagen de la Virgen. Se supone que era un especialista en pintar cuerpos y máscaras. Así que no fue problema para él.

En el día de la Inmaculada Concepción, vaya esta historia que trae aparejadas a los jesuitas y un guaraní que pintó y llenó de colores una imagen de la Mater Dolorosa. Y fue la primera pintura con esas características. Cuando Posadas no era Posadas pero había una misión aquí.

Por Mario Pernigotti para Canal 12

Alguno dirá que se trata de una exagerada apuesta a la imaginación.
Pero es dable imaginar un diálogo entre Roque González (el asunceno fundador de Anunciación de Itapúa en lo que siglos después se constituiría la capital de Misiones) y el guaraní Habiyú.

-Padre: quiero pintar y poner colores a esa mujer
-Esa mujer es la Mater Dolorosa… -aclaró el jesuita
-Sí, a esa.
-Bueno, vas a tener que hablar con el padre Luis…
-¿Por qué, padre Roque?
-Porque él es el que sabe de pinturas…
Luis Berger era en ese entonces el especialista en obras pictóricas.
¿Qué dicen los historiadores del arte? Que la pintura tiene un autor nítidamente señalado en el reverso: “J. M. Cabiyú. Fecit in Itapúa, 1618. Habiyú”.
Naturalmente, escrito en latín, dice que fue realizado en 1618 por JM Cabiyú o Habiyú en… Itapúa.

Entre 1615 y 1621 Anunciación de la Itapúa estaba fundada en la margen izquierda del Paraná. Luego se trasladó a lo que es hoy Encarnación.

Y ahí es donde surge el primer hallazgo: En Posadas se realizó la primera pintura hecha por un guaraní para un motivo religioso.

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Los guaraníes aman los colores y pintar(se) el cuerpo


En 1615, Posadas no existía. Sin embargo, este guaraní con ayuda de un artista europeo pintó el primer cuadro de una virgen en lo que hoy es la capital misionera.
Darko Sustersic es el investigador que más recientemente ha abordado el tema con la seriedad que un trabajo académico lo requiere. En su obra “El arte jesuítico guaraní y sus estilos” deja claro que “sería la obra más antigua del arte rioplatense” sobre el hecho que fue pintada en lo que hoy es Posadas afirma lo que hoy es conocido por la mayoría “Itapúa, donde dice haber sido pintada, se hallaba hasta 1621 en la margen sur del Paraná (Argentina) y después se trasladó a la otra orilla, al sitio de la actual Encarnación (Paraguay”.

Por esas vueltas de la historia, la que es hoy Posadas fue fundada dos veces.
Una en 1615 y otra en el siglo XIX.

Pasó por muchos avatares pero de esa primera fundación quedó un registro único. El trabajo de un guaraní llamado Habiyú se plasmó en una virgen con colores llamativos.
El relato fue realizado recientemente por el investigador Alfredo Poenitz en El Territorio.

Los guaraníes no constituían una cultura fetichista ni adoraban la iconografía.
Pero quedaron fascinados cuando los primeros hombres de vestidos negros hasta el suelo llegaron a esta tierra con un cuadro.

Este es el cuadro de La Conquistadora como llamaban los jesuitas cuando vinieros a estas tierras


Roque González era entonces un joven de 26 años jesuita nacido en Asunción que atravesaba montes y selvas de la región mientras llevaba siempre consigo un lienzo con la imagen de la Virgen (la Inmaculada Concepción) que había pintado su par: el padre Bernardo Rodríguez.

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Y ahí en la reducción estaba JM Habiyú.

Los historiadores del arte (entre ellos Darko Sustercic a quien Poenitz cita) tienen una clara sospecha acerca del mismo. “En el caso de Habiyú, debió de tratarse sin duda de un experto en pinturas corporales, escultor y pintor de máscaras. ¿Quién si no un hábil pintor de máscaras pudo representar el rostro frontal de la Virgen, enfatizando en sus ojos agrandados la mirada y la relación con el espectador? Tanto la idea como la ejecución de ese notable recurso expresivo no podían provenir de un torpe principiante”.

Y hay más, tal como aporta Poenitz.

“Durante su restauración, con rayos infrarrojos se descubrió, además de la inscripción de la factura de Habiyú, un diseño preparatorio para la obra final que Sustersic asegura ser del Hermano Luis Berger, probable maestro de Habiyú. Para este historiador es muy llamativa la concentración puesta por el autor en la mirada de la Virgen. Indica que “la fuerza de ese mirar supera a cualquiera otra pintura colonial o misionera”.

Esta obra ha inspirado a Darko Sustersic a demostrar su constante hipótesis de que los guaraníes de las Misiones Jesuíticas no eran simples copistas como tanto tiempo se difundió en el mundo del arte hispánico en América.

Volviendo a los (supuestos) diálogos en Posadas, es dable suponer a Habiyú cuando habló con el padre Berger.

-¿Así que querés pintar la Virgen…?
-Sí, padre. Y el padre Roque me dijo que usted puede ayudarme…
-Bueno, algo se puede hacer… Yo haré el boceto…
-¿Qué es eso?
-Es el primer dibujo, la base sobre la que vas a pintar. Y después será todo tuyo… vos le pondrás el color…
-Ah… eso era lo que estaba buscando.. veo que usted me entiende.
Los guaraníes eran buenos pintores ya mucho antes de la llegada de los europeos.

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La imagen pintada por JM Habiyú y su visión bajo rayos infrarrojos (gentileza Misioneshistoria.com.ar)

Ellos pintaban las vigas de las casas comunitarias además de realizar pinturas corporales. El Padre Montoya cuenta que levantaron una cruz que los indios pintaron de diversos colores ‘como suelen hacerlo.

Y qué concluye Sustercic.

“Todas estas inferencias fueron confirmadas por los estudios de luz infrarroja que descubrieron el boceto preparatorio, subyacente y original, cuya factura es de evidente mano europea. Su autor no pudo ser otro que el jesuita Luis Berger. Que en esa fecha era el único artista que actuaba entre los guaraníes…”

Era la Inmaculada Concepción.
JM Habiyú se retiró un poco y observó.
Tenía los dedos pintados y manchados de colores.
-¿Le gusta? -le preguntó a Berger…
-Claro que me gusta si es nuestra Madre -contestó el jesuita con una sonrisa en su boca.

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