En Misiones El Territorio espació su impresión y desde hoy Ámbito Financiero dejará de publicar su edición en papel mientras cae la cantidad de lectores y se desploman los ingresos por publicidad. Una tendencia que ya lleva años y no parece tener vuelta atrás.

Por Javier Adorno*

Desde la irrupción de internet se avizoraba la posibilidad de que los diarios impresos se volverían obsoletos. Casi tres décadas pasaron desde el inicio de la democratización de la información que representó el primer diario en formato digital en la Argentina, Los Andes de Mendoza en 1995. Desde entonces casi cada año un artículo periodístico o académico, algún libro, un especial de televisión, algún documental o una charla radial presagiaba la extinción de los diarios impresos. Este lento declinar de las ediciones en papel se da por el avance de la tecnología, pero no implica la muerte del periodismo. Sin embargo todos los trabajos que derivaban de la impresión de un periódico se perderán inexorablemente como perdimos cientos de oficios que fueron suplantados ya en los últimos años.

La cuestión principal, porque no olvidemos que esto es un negocio, son los ingresos. Imprimir sale caro y los diarios se venden cada vez menos.

El diario austríaco Wiener Zeitung, fundado en 1703 el más antiguo del mundo dejó su edición impresa a mediados del año pasado. Hace ya una década pasó lo mismo con el Lloyd’s List británico que comenzó a editarse en 1734. Argentinisches Tageblatt, único en Alemán fuera de Europa que se editaba desde 1889 siguió el mismo camino. El mismísino The New york Times hizo un replanteo de su contenido para adecuarlo a las nuevas tecnologías y no perecer en el intento. La pandemia de Covid 19 le dio el golpe de knock-out a cientos de impresiones en todo el mundo y con mayor especificidad en Sudamérica. Por ejemplo en Brasil en los últimos dos años se contabilizó el cierre de más de 20 diarios locales, en Uruguay, Bolivia y Paraguay varias publicaciones pasaron a ser solamente digitales y otras simplemente cerraron. En nuestro país en el último año El Independiente de La Rioja, La Calle de Concepción del Uruguay, El Diario de Paraná,  Ahora El Día de Gualecuaychú, El Sol de Concordia, La Opinión de Rafaela y La Capital de Rosario, entre otros, pasaron de un formato diario a uno semanal o cada dos o tres días, continuando la tarea diaria en formato digital. En Misiones el diario Misiones On Line dejó de imprimirse y el veterano El Territorio en el año de su centenario saldrá impreso a la calle solo los miércoles, sábados y domingos.

No se trata de una transformación que apunta a dejar una menor huella de carbono, reducir emisiones, evitar la tala de árboles para producir papel, ni nada por el estilo. Simple y llanamente la gente dejó de leer diarios en papel porque lo tiene (literalmente) al alcance de su mano a cualquier minuto y actualizándose de manera constante en su teléfono inteligente.

En 2009 en El fin de los medios masivos. El comienzo de un debate , Carlos Solari y Mario Carlón nos daban un panorama de lo que vendría, mostrándo  a la comunicación como un ecosistema y por ende la posibilidad de extinción de algunas de sus especies, entre ellas el diario impreso.

Desde ese entonces sabemos que los ingresos de los diarios (la publicidad, la venta de los ejemplares) deben variar al formato de suscripción que tanto repele a los lectores pero que es hasta el momento una de las pocas variantes para la supervivencia de los medios. El costo entre escribir, imprimir, distribuir y vender contra escribir y publicar no tiene comparación y tarde o temprano leer un diario impreso en papel pasará a ser como intentar escuchar música en un gramófono.

Todo esta especie de prefacio se da porque hoy nos desayunamos con que el diario Ámbito Financiero, especializado en información financiera, económica y política dejará de publicar su edición en papel tras 47 años. A través de un comunicado de prensa, Julián Guarino, director periodístico de Ámbito, explicó que la medida surge con el objetivo de aportar en «la reducción de las emisiones y la huella de carbono». «Los estándares internacionales de gestión empresarial analizan especialmente el impacto ambiental, debido a la aceleración del cambio climático, y por eso consideramos que los diarios impresos tienen mucho que repensar en este contexto», finalizó el periodista.

Sabemos que el cierre de las ediciones impresas traerá incertidumbre a una industria que viene mutando en las últimas décadas como no lo hizo desde su creación e implica para todos los que tenían una participación en ella plantear hasta donde se llegará con el cambio sin que ello marque su propio fin.

Desde hace varios años la unificación de los tres grandes medios del Siglo XX (diario, televisión y radio) en un solo ente digital va avanzando y marcará sin dudas el futuro del periodismo en el Siglo XXI, aunque muchos extrañen tener el diario doblado bajo el brazo para leerlo con tranquilidad, sin necesidad de esquivar publicidades que saltan a la pantalla, videos que se reproducen automáticamente o imagenes que se deslizan solas llamando nuestra atención de lo escencial para cualquier tipo de medio: la noticia.

*Editor General La Prensa Misiones

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