Es ley el etiquetado frontal de alimentos

Es ley el etiquetado frontal de alimentos

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La Cámara de Diputados convirtió la noche del martes en ley el proyecto de etiquetado frontal de alimentos, ideado para advertir a los consumidores sobre los excesos de grasas, sodio y azúcares en los productos con el fin de ayudar a combatir la obesidad, la hipertensión y los riesgos cardíacos.

La iniciativa comenzó a ser debatida pasadas las 16 y su análisis se agotó pasadas las 23, tras la intervención de más de 70 diputados, que participaron de la primera reunión presencial tras la metodología de trabajo mixto aplicado durante los primeros meses de la pandemia de Covid.

Al abrir el tratamiento del proyecto, la presidenta de la comisión de Legislación General, Cecilia Moreau (Frente de Todos), afirmó que “el Estado argentino no va a mirar para otro lado” en un contexto de “enfermedades crónicas no transmisibles” como la obesidad, la hipertensión y los problemas cardíacos, que afectan a su población y que se pueden prevenir a partir de la alimentación.

Por eso, marcó la importancia de destacar la información nutricional en las etiquetas de los productos alimenticios, debido a que en la actualidad muchas “son ilegibles”.

Su compañera de bloque, Liliana Schwindt, ponderó la ley como un “hito para consumidores y usuarios”, pero también “para la producción alimentaria argentina”.

“Esta ley es poner en lo más alto a los consumidores, que hace años reclaman información clara, precisa y veraz”, dijo.

Desde su condición de presidente de la comisión de Salud y con su pertenencia al Frente de Todos, el tucumano Pablo Yedlin mostró sus diferencias parciales: “El azúcar no es un veneno, es un producto natural. Muchos edulcorantes, en cambio tendrán que explicar cuán saludables son. Vamos a acompañar el proyecto proponiendo mejoras”.

La también tucumana Beatriz Ávila (Frente de la Justicia Social) advirtió que el etiquetado color “negro remite a la idea de muerte”, y sostuvo: “Esta ley de etiquetado frontal, tal como está, va a generar más pobreza y mayor desempleo para la región. Creo que todos los diputados de la región debemos unirnos y hacer una mejor ley, que no deje las economías regionales”.

Por el Frente de la Concordia Misionero, Flavia Morales dio otro punto de vista: “A la provincia de Misiones hay cuestiones que le afectan con la yerba y el té, pero vamos a acompañar la ley y esperamos que en la reglamentación pueda arreglarse”.

Desde otro espacio provincial, el médico Luis Di Giácomo, de Juntos Somos Río Negro, remarcó: “Esta ley es más que bienvenida. Datos matan relato; según trabajos científicos en Uruguay hubo modificaciones en las decisiones de compra en base al rotulado y en Chile no hubo disminución del trabajo a partir de esta medida como muchos dicen”.

La diputada de Juntos por el Cambio Brenda Austin (UCR) celebró el tratamiento de esta ley que “derriba mitos” y destacó que logró no “haber caído en la grieta”, sino que se ponderó la “defensa del derecho a la salud”.

“Esta ley es necesaria porque estamos frente a una gran epidemia: la del sobrepeso”, dijo, y agradeció a organizaciones de la sociedad civil que “ayudaron a respaldar con evidencia, información y acciones que derribaron mitos”.

En cambio, la diputada del PRO Carmen Polledo planteó críticas a la iniciativa al afirmar que se debe “pensar en un sistema de etiquetado integral y completo” y dijo que por ese motivo se propuso en un dictamen “una alternativa que cumpla con el propósito de modificar los hábitos alimenticios”.

El cierre del debate, estuvo a cargo de la kirchnerista Florencia Lampreabe, quien destacó: “Esta ley es una herramienta de soberanía alimentaria. Detrás de lo que consumimos, está también el modelo de producción que alentamos. Para poder decidir primero hay que saber, una condición que hoy se encuentra empañada porque las empresas no van de frente y ocultan información básica”.

La precedió en la palabra el radical Alejandro Cacace, quien argumentó: “Hay un enorme aumento de la obesidad, una prevalencia del exceso de peso, una clarísima y abundante evidencia que marca la relación entre el incremento de los alimentos procesados y ultraprocesados con ese fenómeno de la obesidad y exceso de peso y la relación que tiene con las enfermedades no transmisibles, con la prevalencia de las enfermedades cardíacas, respiratorias, el cáncer y la diabetes”.

En ese sentido, se preguntó: “¿Entonces qué estamos esperando para regular esta problemática de salud?”

Resumen

La Cámara de Diputados de la Nación sancionó esta noche el proyecto de ley de “Promoción de la Alimentación Saludable” que apunta a marcar con un sello de advertencia los productos que contengan exceso en azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y/o calorías. El resultado de la votación fue de 200 votos afirmativos, 22 negativos y 16 abstenciones.
Según la norma, el sello informativo se ubicará en la parte delantera de los empaques de alimentos y bebidas. Deberá tener forma octogonal de color negro, con borde y letras de color blanco en mayúsculas y su tamaño no podrá ser inferior al 5% de la superficie de la cara principal del envase.
Como miembro informante, la diputada Cecilia Moreau (Frente de Todos) destacó la tarea conjunta con organizaciones, especialistas y cámaras empresariales e industriales para el avance de la normativa. “Hay un reclamo genuino de los argentinos y argentinas en un tema que nos afecta”, aseguró.
“Con esta ley, se busca la prevención de la salud y la garantía de los derechos de todos los argentinos. El octágono negro es la forma más eficaz de que los consumidores detecten nutrientes críticos en los productos alimenticios”, dijo. Moreau mencionó también que “el 66% de la población argentina tiene exceso de peso, el 32% tiene obesidad, el 40% padece presión arterial elevada, el 30% tiene colesterol elevado y el 41% de los niños y adolescentes tiene exceso de peso”.
En la misma línea, la diputada Brenda Austin (UCR) agradeció a “las organizaciones de la sociedad civil, que a lo largo de estos meses ayudaron a respaldar con evidencia, información y acciones, tratando de derribaron mitos”. Según Austin, la norma es necesaria para “hacer frente a la epidemia del sobrepeso”.
Por otro lado, la diputada Carmen Polledo (PRO) sostuvo que “debemos pensar en un sistema de etiquetado integral y completo”, motivo por el cual presentó un dictamen de minoría “que cumpla con el propósito de modificar los hábitos alimenticios”.
Por su parte, el diputado Pablo Yedlin (Frente de Todos) adelantó que acompañará el proyecto, aunque defendió el azúcar. “El azúcar es natural, no es un veneno. Los productores de edulcorantes deberían dar explicaciones”, cuestionó el diputado.
Yedlin también realizó algunas críticas a la medida y apuntó contra la “falacia del pensamiento ilusorio”. Sostuvo, además, que aún no se demostró un impacto en la disminución del sobrepeso y obesidad en México y Chile, países donde ya rige la ley de etiquetado frontal.
A la hora de los cierres de bloques, la diputada Graciela Camaño (Consenso Federal) defendió la normativa y la definió como “un modo para asegurar el legítimo acceso a una información clara, precisa y comprensible que permita promover el consumo saludable”. No obstante, realizó observaciones al articulado del proyecto y pidió modificaciones.
El diputado Alejandro Cacace (UCR) coincidió que “están todos los elementos para que avancemos en esta legislación”. “Tenemos la convicción de que necesitamos un etiquetado frontal y claro”, cerró.
Por último, la diputada Florencia Lampreabe (Frente de Todos) dijo que la norma “trata de poner un freno a las mentiras de la gran industria alimentaria”. “Se trata de que la alimentación sea verdadera, de calidad y nutritiva para proveer condiciones de salud y calidad de vida a todos y a todas”, señaló Lampreabe.

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