Tras 44 días de agonía: Murió joven que habría sido torturado por la policía en Campo Grande

Desde un primer momento Nélida Fernández dudó del presunto intento de suicidio de su hijo. Contó que días antes el adolescente le dijo que fue torturado. Se hará autopsia

“Gabriel amaneció bien, le compré un yogurt y desayunó. Al mediodía tuve que ausentarme un rato y cuando volví me dijeron que falleció de un paro. No entiendo nada, estoy en shock. Gabriel estaba bien; pero salgo y se muere. Quiero que hagan una autopsia. Necesito respuestas”, remarcó Nélida Ferreyra ayer, tras el deceso de su hijo Gabriel Alexander Pintos (17).

El adolescente permaneció 44 días internado en el Hospital Samic de Oberá, luego de un presunto intento de suicidio en la comisaría de Campo Grande.

Por su parte, desde un primer momento la progenitora puso en duda la versión oficial y contó que días antes del hecho su hijo le manifestó que padeció torturas por parte de efectivos de la citada dependencia.

Pintos estuvo al borde de la muerte y permaneció casi tres semanas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) bajo coma inducido. El esfuerzo de los profesionales que lo atendieron rindió sus frutos, el joven evolucionó favorablemente y pasó a sala común.

Falleció joven que denunció torturas en la comisaría de Campo Grande
Nélida Ferreyra, madre de Gabriel. Foto: Daniel Villamea

Incluso, hace diez días estuvo a punto de recibir el alta, aunque tuvo que permanecer internado algunos días más una afección pulmonar.

El Caso

Campo Grande se vio conmovida por el supuesto intento de suicidio de un adolescente que de la comisaría pasó directamente a terapia intensiva. En la denuncia que hizo su madre sostuvo que a Gabriel, de 17 años, lo venían persiguiendo desde hacía semanas por la acusación de un crimen que no cometió. Incluso detalló que estuvo preso veinte días por una contravención, ruidos molestos, pero antes de ser encerrado en el juzgado de Paz, le dijo:

–Tengo la cabeza llena de globos por los golpes que me dieron.

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Gabriel permanecía en terapia intensiva por una infección pulmonar y dificultad de oxigenación en sangre, lo cual para la familia no habría sido consecuencia de un intento de suicidio. Su mamá retiró de la comisaría donde lo tenían alojado un bolso con ropa mojada y la sospecha de que lo hayan sometido a una práctica de tortura denominada submarino seco, que consiste en sumergir la cabeza envuelta en una bolsa.

¿Suicidio en la celda?

La madre de Gabriel Alexander Pintos, dijo: “Según la policía, lo buscaban desde hace un mes con una orden de detención por unos robos, él ni dormía en la casa, se quedaba por los montes”. Nely Ferreira vive en Oberá, pero sus hijas que estaban en Campo Grande le decían que la policía merodeaba en forma permanente sus casas. El 19 de junio ella viajó a verlo, le dio su teléfono celular para avisarle sobre su mudanza a Oberá. Pretendía llevarlo a una fiscalía de menores para hablar de su situación, de lo que lo acusan y de la persecución.

–No pudo ser –dice la mujer–, el 20 de junio montaron un operativo, a mis hijas les llegó un mensaje que decía que era un asesino, me preocupé muchísimo por lo que le podía pasar cuando lo encontrasen.

Ese lunes 20 perdieron comunicación con Gabriel. A las 20, sus vecinas le avisaron sobre la detención.

–Me agarró desesperación, ya había sido muy golpeado por la policía cada vez que lo agarraban –dice–. Llamé por teléfono a la comisaría antes de ir, y les advertí que si tenía alguna marca los iba a denunciar. Me respondieron que no me preocupara, que mi hijo estaba bien.

Dos días más tarde, el miércoles, al llegar al juzgado de Paz, Gabriel le dijo a su mamá que no tenía marcas en el cuerpo pero sí en la cabeza. “Tengo como globos”, dijo. Finalmente le dieron 20 días porque un vecino se quejó de que escuchaba música fuerte. Era 22 de junio. Nely fue a reclamar que no le habían entregado el abrigo que necesitaba por el frío.

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–Llegué a la celda, el policía le dió las frazadas, y yo recogí sus camperas, estaban todas mojadas. Mi hija Gisela de 19 años me dijo después: ‘Le habrán hecho lo mismo que a mí’, con las manos esposadas le ponían la cabeza en un balde, le pegaban y le decían que cuente dónde estaba su hermano –describe la mujer.

Ferreira estuvo en la guardia del hospital de Oberá, cuidando a su hijo. Durante un momento de descanso. “No podía creer lo que vi –continúa–, estaba en terapia intensiva, en coma, no podía entender lo que pasó, el papá había ido a la comisaría y le dijeron que estaba todo bien, y cuando llamé nadie mencionó nada sobre un suicidio, la comisaría dijo que estaba solo y eso no es cierto, tengo mis dudas de lo que haya pasado ahí“.

Todos tienen miedo, Gabriel decía que iba a denunciar a la policía por las golpizas previas, pero cuando salía se mantenía en silencio. Ferreira hizo la denuncia ante la fiscalía. “Espero que mi hijo pueda despertar y contar lo que realmente pasó, si llegó al punto de querer suicidarse ahí adentro fue porque no aguantó el maltrato”.

Luego del deceso, la madre de Pintos se dirigió a la Seccional Tercera para radicar una denuncia donde expresó sus dudas y solicitó una autopsia. 

El pasado 25 de junio, desde la comisaría de Campo Grande informaron que en horas de la madrugada un efectivo de guardia halló a Pintos colgado de una colcha. Solicitó ayuda para descolgarlo y lo trasladaron al hospital local, pero por la complejidad del cuadro fue derivado a Samic de Oberá.

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Casi en paralelo, la progenitora radicó una denuncia ante la Fiscalía de Instrucción Dos detallando que días antes su hijo le contó que fue torturado por policías de Campo Grande.

Luego, en sede judicial un testigo respaldó la versión de los presuntos apremios ilegales.

Declaró que el menor le contó que varios policías lo golpearon y amenazaron con asesinarlo si no confesaba la autoría de un ilícito que investigaban.

En un tramo de su declaración, el testigo señaló que el chico le contó que los uniformados le dijeron: “Mirá pendejo, si queremos te matamos, te llevamos a un arroyo y te llenamos de piedras para que nunca nadie te encuentre”.

Parte médico

El director del Samic, Héctor González, comentó que Gabriel Pintos padecía “secuelas neurológicas por asfixia y ya estaba en sala; pero tenía alguna secuela pulmonar y lo llevaron para hacer una vía central e hizo un paro. Lo reanimaron pero estaba muy secuelado y falleció”.

Por otra parte, tras el deceso y la denuncia de la madre, el Juzgado de Instrucción Dos dispuso que el cuerpo sea trasladado a la Morgue Judicial de Posadas para la autopsia de rigor.

Por otra parte, tras la repercusión mediática de las denuncias de Nélida Ferreyra y de su hija, a principios de julio funcionarios de la Comisión Provincial de Prevención de la Tortura (CPPT) se contactaron con ellas y se pusieron a disposición para contenerlas y asistirlas, como también se comprometieron a seguir los expedientes penales por presuntas torturas en la comisaría de Campo Grande.

En tanto, confirmado el deceso de la víspera, desde el organismo volvieron a comunicarse con la progenitora para avanzar en diferentes medidas tendientes a esclarecer el caso.   

Fuentes: El Territorio/Página 12

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